La ópera prima de la directora ecuatoriana Mónica Mancero es una denuncia de la tortura que sufrieron todos quienes fueron ‘desintoxicados’ en clínicas de rehabilitación inhumanas y hasta hace poco innombrables.

Los trapos sucios se lavan en casa, es una de las frases clave para comprender a la sociedad curuchupa de la hermosa y franciscana ciudad de Quito, carita de Dios. A nadie le gusta reconocer que tiene un familiar adicto a las drogas, tener un familiar homosexual resulta una vergüenza, un ridículo que las familias intentan resolver en silencio y fuera del hogar.  

'Basado en hechos reales', así comienza la película que es un retrato de la vida y experiencia propia de la directora. Es su grito de dolor,  su denuncia frente a lo que sobrevivió,  muchos otros no lo hicieron. “Esta película es un homenaje hacía ellos” mencionó Mancero, durante la presentación de su cinta.  



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